Me encantan esa tradiciones arraigadas en lo más profundo de nuestro ser desde tiempos inmemorables. ¿Qué hay más bonito que saber que pase lo que pase vas a ver fracasar a la selección cada 4 años?
Estuve a punto de no escribir sobre la selección, pero no he podido resistirme.
Que conste que este año nos han fallado un poco, porque eso de quedarnos en octavos, como que nos descoloca. Desde Italia '90 (si exceptuamos la estrepitosa actuación de Francia '98) no nos ocurría algo tan insólito. Por aquel entonces fue Yugoslavia, ayer Francia. Las similitudes están ahí, porque visten el mismo uniforme, y enfrente la furia española, que se queda siempre en eso, furia.
Hay que reconocer que al menos lo intentaron, si bien es cierto que el único tiro a puerta entre los 3 palos fue el penalty, pero lo intentaron. Pase para aquí, pase para allá, mareo tras mareo hasta que Francia marcó, ahí se acabaron las ilusiones, se veía que a pesar de los 80 años de algunos de sus jugadores, tenían mucho más peligro que nosotros.
En fin, dentro de 4 años más de lo mismo: euforia, ilusión, hambre de títulos y... decepción. Parece increíble pero en España somos así, con cada decepción más nos ilusionamos para el siguiente mundial.
Una pena.
Para comenzar he de decir que me presentaría, pero no me apetece, ahora mismo me puede la pereza, así que sin más iré directo a lo que considero importante, es decir, mis reflexiones.
Sé que os parecerá ridículo, pero me molo tanto, que pienso que todo lo que se me ocurre es interesante, curioso ¿verdad?
Bueno, hoy me apetece hablar de cine, mira tú. Es uno de mis temas fetiche, no lo puedo evitar, llamadme friki si queréis, pero la evidencia está ahí.
Bien, dejando a un lado los desvaríos que tengo por costumbre soltar, voy a hablar de una película que he visto recientemente: "Sin Control". Sí, esa con Clive Owen y Jennifer Aniston.
El problema que yo le veo es la elección de la protagonista, que la sacas de los platós de Friends y deja bastante que desear como actriz. Sus limitaciones interpretativas han quedado más que demostradas en todas las películas en las que ha intervenido, lo que pasa es que necesitaban una cara bonita (si es que esta la tiene) y ahí la metieron con calzador. A Clive Owen... tampoco lo vi demasiado metido en el papel, parecía que le faltaba un paso para parecer realmente creíble.
El argumento creo que trata de confundir al espectador de tal manera que finalmente diga "¡guau! ¡qué sorpresa!", aunque pienso que no lo logran completamente. Los giros argumentales son tan numerosos que acabas pensando "a ver... qué es lo que tiene que ocurrir ahora?"
Aunque parezca que no me gustó, al menos no me morí de asco y me entretuvo lo suficiente.
Lo mejor: Las 250.000 pipas que me comí, y que no se hace larga (Y se agradece bastante)
Lo peor: Que todavía me quedan pipas y la protagonista femenina.